La guerra en Irán golpea la economía de China y desata una crisis industrial
El conflicto bélico en Irán ha comenzado a fracturar la estabilidad de la economía de China, provocando un alza desmedida en los costos de la energía y materias primas críticas como el plástico. Este escenario ha derivado en un desplome del 26% en las ventas de automóviles y el cierre masivo de fábricas de juguetes en centros industriales como Yulin. A pesar de las reservas estratégicas de Pekín, la presión inflacionaria y la interrupción de rutas comerciales clave han generado un clima de inestabilidad social, marcado por protestas de trabajadores que exigen salarios impagos. La situación pone en jaque el objetivo de crecimiento anual del gigante asiático y evidencia la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales ante la inestabilidad en el Medio Oriente.