Por qué la inteligencia artificial no puede resolver el problema de la planificación económica
analiza si la inteligencia artificial actual puede resolver el problema del cálculo económico planteado por la escuela austríaca. Argumenta que los modelos de lenguaje son consumidores de datos pasados y no pueden generar la información en tiempo real que surge de los intercambios de mercado. Además, señala que los algoritmos son eficientes reconociendo patrones, pero carecen de juicio ante la incertidumbre y de mecanismos de autocorrección descentralizados. Finalmente, concluye que la centralización algorítmica es frágil, ya que pequeños errores de cálculo en la base pueden provocar fallos sistémicos en toda la cadena de suministro.