Reforestación en China: el éxito que alteró el agua del país
China logró lo que parecía imposible: ganarle la batalla al desierto plantando un mar de árboles. Pero hoy, la ciencia lanza una advertencia. Esta reforestación en China, la más grande del planeta, ha tenido un efecto secundario inesperado: ha comenzado a "beberse" el agua del país.
Al plantar millones de árboles en zonas secas, estos han absorbido tanta agua del subsuelo que los niveles de los pozos están cayendo y el curso de los ríos está cambiando. Pero hay más: tanta humedad liberada al aire ha modificado incluso la forma en que se mueven las nubes y dónde cae la lluvia. China ha demostrado que podemos transformar el paisaje, pero también que cada árbol plantado donde no corresponde puede alterar el delicado ciclo de la vida. Es una lección vital: en la naturaleza, nada ocurre de forma aislada.