Sueño en adolescentes: por qué la ciencia pide no madrugar
Si tienes un hijo adolescente al que le cuesta horrores levantarse por la mañana, deja de regañarlo: la ciencia está de su parte. El sueño en adolescentes no es una cuestión de falta de voluntad, sino de un reloj biológico que funciona diferente al tuyo.
Durante la adolescencia, el cerebro no segrega melatonina hasta muy tarde, lo que significa que a las siete de la mañana su cuerpo todavía está en modo "noche profunda". Forzarlos a estudiar a esas horas es como intentar arrancar un motor congelado. Los expertos aseguran que si retrasáramos solo una hora el inicio de las clases, veríamos jóvenes más felices, menos estresados y con mejores notas. Así que la próxima vez que lo veas pegado a las sábanas, recuerda: no es pereza, es su cerebro pidiendo permiso para crecer y aprender mejor.